Un test de saliva en lugar del análisis de sangre puede detectar el virus del sida. Según un metaanálisis publicado esta semana en la revista ‘The Lancet Infectious Diseases’, esta herramienta tiene una precisión muy similar a la prueba tradicional, basada en el estudio de una muestra de sangre.

“Aunque estudios anteriores han demostrado que este test (OraQuick HIV 1/2) es prometedor, el nuestro es el primero que evalúa su potencial global”, afirma Nikita Pant Pai, principal autora de la investigación y científico médico de la McGill University Health Centre (MUHC), en Canadá. Se trata de un trabajo que compara análisis de todo el mundo que valoran la sensibilidad del test oral. Así es como Pant Pai y su equipo han concluido que esta prueba tiene una precisión del 99% en poblaciones de alto riesgo y del 97% en población de bajo riesgo.

Esta prueba cuenta con el visto bueno tanto de la agencia estadounidense del medicamento (FDA) como de la europea (EMA). De hecho, “en España se está utilizando para hacer cribados en grandes poblaciones, en narcosalas… Es muy útil para hacer diagnóstico rápido a muchas personas y a bajo coste”, señala Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, especialista de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. “No existe riesgo para la persona que realiza el test y, dado que hay mucha gente rehacía a los pinchazos, también reduce el número de rechazos por esta cuestión”.

La prueba, como recalcan los autores del metaanálisis, no es invasiva ni duele. Consiste en frotar con una pequeña paleta las encías para obtener una muestra de fluido oral y sumergirlo después en una solución. En una media de 20 minutos, el resultado estará listo.

Dado que cualquiera podría realizar esta prueba, planteada como auto-test, “es una opción confidencial que podría acabar con la estigmatización asociada a las pruebas para detectar el VIH”, puntualiza Pant Pai. Hasta ahora, “conseguir que la gente se someta al cribado en las clínicas ha sido difícil por la visibilidad, el estigma y la discriminación”.

Las ventajas son especialmente significativas en países subdesarrollados con alta prevalencia de esta infección, como África Subsahariana. “Además de facilitar el tratamiento rápido de los afectados, no requiere la intervención de personal sanitario, ni jeringa ni aguja, resulta más barato”.

En cualquier caso, y de momento, “los test rápidos con resultado positivo deben ser confirmados con el análisis tradicional de sangre (prueba denominada ELISA), que tarda entre tres y cuatro días”, matiza el doctor López Bernaldo de Quirós.

Fuente: elmundo.es, publicado el 27 de enero de 2012