
Dr. Roberto Sánchez
Médico de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Especializado en Medicina Integrada por Univ. Autónoma de Aguascalientes. Diplomado en Prevención Clínica de Enfermedades Crónicas No Transmisibles por el Inst. Nacional de Salud Pública, Inst. Nacional de Cardiología Ignacio Chávez y el Inst. Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán. Presidente Fundador (2009-2010) de la Asociación Mexicana de Medicina Integrada (AMMI AC). Autor de blogs: www.medtropoli.net y http://ciencia.medtropoli.net y colaborador de www.medicinaintegrada.org.mx.
La Ciencia ofrece al mundo una forma diferente de ejercer el pensamiento y el conocimiento; como producto de lo humano está sujeta a errores continuos, pero también a revisiones constantes. En Ciencia no hay una verdad absoluta, todo es refutable. Eso en definitiva es lo que me gusta de este ambiente.
Si hay un área donde la gente es celosa de su trabajo, esa es la ciencia y particularmente la medicina, donde los orgullos laborales son muy altos, tal vez por el esfuerzo que implica lograr un determinado grado. Supongo que también es característico del fenotipo de aquellos que nos dedicamos a dicha rama o ¡qué sé yo!
Todos tenemos que sobrevivir, y así como el tendero tratará de vendernos sus conservas, la industria farmacológica buscará por todos los medios hacer lo propio. La investigación cuesta y mucho, miles de millones de dólares son invertidos antes de que un medicamento salga a la luz y si el laboratorio es serio, puede que al final, tras una gran suma de dinero esto ni siquiera suceda al comprobarse algún efecto colateral grave.
En su número más reciente JAMA publica un estudio donde aparentemente el Escitalopram es eficaz para el control de los bochornos en la menopausia. No me atrevo a debatir el artículo en sí, puesto que no lo tengo a la mano y en este momento no tengo acceso a su versión on-line, prometo que al conseguirlo, agregaré en una nota al pie de esta entrada, un comentario al respecto.
Hoy me tocó estar del otro lado del escritorio, suelo insistir en tratar bien al paciente y hoy vuelvo a hacerlo, ahí les va mi historia…
Siempre estaré a favor del trato cordial, cálido y cercano a los pacientes, pero también he subrayado que el paciente debe de corresponder a dicho trato de igual forma, además de responsabilizarse de su salud. El médico y el personal de salud deben de trabajar para velar por el bienestar de los pacientes, pero de nada servirá el trabajo de los galenos, enfermeras, nutriólogos, psicólogos, etc. si el paciente no lo quiere.



